El pueblo de pescadores, Punta del Diablo queda
a sólo 300 Km de Montevideo y pertenece al departamento
de Rocha, se encuentra a 140 kilómetros de Punta del Este
y a 60 kilómetros de la localidad de La Pedrera.
Punta del Diablo es un lugar lleno de mística
y de viejas historias de naufragios. Con calles curvadas por el
viento, con una arquitectura rústica y con playas que seducen
a todo aquel que pisa sus arenas, es uno de los balnearios preferidos
por quienes visitan el Este de Uruguay.
Si bien este destino de Uruguay parece tener
una infraestructura de turismo poco desarrollada,
esto no es así. Punta del Diablo recibe cada vez más
turistas y ella sabe como recibirlos. Así, existen varias
opciones de hoteles Punta del Diablo, además
de alojamientos alternativos como cabañas,
hostels u hostales, campings y posadas.
Los hoteles Punta del Diablo son cómodos
y cuentan con todos los servicios necesarios para que el turismo
en Uruguay no haga otra cosa más que disfrutar.
Además, los hoteles Uruguay en Punta del
Diablo, así como también el resto de los alojamientos,
tienen un personal muy cálido y atento, el cual hace sentir
al huésped como en su casa.
El pueblo de Punta del diablo aún sigue siendo una aldea
de pescadores y artesanos a pesar de su crecimiento turístico
en estos últimos años. En veranos es muy común
ver a los pescadores trabajando bajo el vuelo de cientos de gaviotas,
para llevar la pesca del día a los restaurantes donde los
visitantes disfrutarán de riquísimos platos bien
frescos.
En el pasaje costero de Punta del Diablo, se
destacan una enorme cantidad de piedras con formas redondeadas
debido a la erosión del mar y del viento a lo largo del
tiempo.
A diferencia de otros lugares en la costa del Uruguay,
en este hermoso pueblo pesquero no hay hoteles
4 estrellas, ni dos, ni una. Sólo posadas y cabañas
rústicas que crecen anárquicamente sobre las rocas,
al borde de las dunas que van a morir al mar.
Las playas en Punta del Diablo tienen cierta
similitud con las de Punta del Este, ya que podemos diferenciarlas
entre La Brava, con olas grandes y movedizas, especial para los
surfistas y La Mansa, mucho más tranquila porque descansa
sobre una pequeña bahía que la resguarda del viento,
donde los niños pueden disfrutar del agua sin verse amenazados
por las grandes olas.
Durante las noches, los puestos de artesanos se instalan al lado
de las rocas frente al mar para mostrar sus artesanías
creadas con caracoles marinos, maderas, cerámicas y estrellas
de mar. También podremos encontrar distintos paradores
a orillas del mar que ofrecen cenar deliciosas comidas de mar
y tomar excelentes tragos con amigos hasta que vuelva a salir
el sol.
Durante el día se pueden encarar distintas excursiones
en Punta del Diablo que nos llevarán a
conocer sus alrededores más preciados. Una visita a la
reserva ecológica que se protege a sí misma, El
Cerro Verde, así lo conocen todos, un reducto aislado,
alejado de la civilización. O un paseo por la Fortaleza,
un viejo fortín de guerra y logística que se encuentra
dentro del parque nacional Santa Teresa, rodeado de palmeras,
dunas y con una vista exclusiva sobre el océano Atlántico.
Otro de los tradicionales paseos que se realizan en Punta del
Diablo es llegar por la playa hasta el cerro de La Viuda, lugar
que atesora una envidiable historia. Se lo puede realizar caminando
o bien alquilando alguno de los carros tirados a caballo que salen
desde el pueblo y que en cuestión de minutos nos llevan
al lugar.
Sin duda, el mayor atractivo que tiene Punta del Diablo son sus
pescadores y sus grandes tiburones. Al amanecer podremos ver a
todos los pescadores que se lanzan al mar con sus redes en sus
viejos y coloridos botes y pescan hasta las primeras horas de
la tarde. Un enorme peñón que se introduce en el
mar lleva a una virgen que trasmite esperanza y buena suerte a
cada uno de ellos que salen en busca de los grandes tiburones
que han hecho famoso este viejo pueblo pesquero Punta del Diablo.